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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Arista Torre de Peñalba - Diego Mella

Las torres de Peñalba, Delgado Úbeda y Diego Mella desde Valdeón en otoño. Al fondo destaca la cúpula blanca de la Palanca.

La Torre de Peñalba llama poderosamente la atención desde el Collado Jermoso. Casi se puede decir que cae a plomo sobre el refugio allí ubicado. Su proximidad y lo altiva que presenta su cara sur al ser observada desde este emplazamiento, hace desear su ascensión a todo montañero que allí se encuentre.
Por otra parte, Jermoso te ofrece infinidad de imágenes más donde fijar la vista. Tener que acercarte hasta este lugar para ascender estas montañas, es siempre un aliciente más.

 Al fondo las Ubiñas

En las colladinas damos vista a nuestro objetivo

Peñalba y Llambrión de noche.

La arista que va de la Torre de Peñalba a la Diego Mella pasando por la Delgado Úbeda, no es de las más repetidas en los Picos de Europa. En parte por la mala reputación que tiene la calidad de su roca y la exposición a mayores que esto supone. Aún así, es de los cresteríos más gratificantes y con más ambiente de los Picos de Europa. De los de escalar y rapelar.
Amanece en Jermoso...

Para ascender a la Torre de la Peñalba elegimos, como ruta alternativa a la normal, la “vía del guarda”. Buscamos evitar el incómodo tránsito que supone ascender por la vertiente del Pamparroso y poder así, acceder a esta torre sin grandes sobresaltos.
La vía del guarda recorre en forma de espiral la montaña. La atacas bastante alto, desde el hoyo del Llambrión, ganando cómodamente los primeros metros. Posteriormente cruza su cara sur por una marcada vira que corta esa vertiente para buscar su falda oeste y escalar el torreón cimero.
La vista desde Jermoso no aclara mucho las cosas.
Croquis de la actividad desde las Colladinas.
Para situarnos en el arranque de la vía hay que alcanzar un hombro que forma la montaña en su vertiente SE. Para ello, vamos a seguir la ruta normal de la Palanca hasta que estemos a la misma altura que dicho hombro. 
Partimos de Jermoso camino de las colladinas a media ladera. Pasamos encima de la fuente del Congosto y poco después giramos norte en el cruce con la senda que sube al hoyo del Llambrión, (cartel indicador). Seguimos este camino en dirección a la Palanca y lo abandonamos a la altura del hombro para dirigimos hacia él directamente.
Identificamos la entrada con dos fajas herbosas que se descuelgan de una pared anaranjada que cae vertical. Tomaremos la de abajo para adentrarnos en su pared sur.

Primero por terreno sencillo y después por viras estrechas y pedregosas nos llevan a cruzar la vía del Gran Diedro, justo en la vertical de la antecima. Hay que cruzar y vadear este gran canalón que se descuelga hasta el Congosto, en busca de la gran vira que ya tenemos a la vista

Esta zona, sin ser difícil, es expuesta. Abajo superando un banzo que rondará el III-.

Continuamos a media ladera transitando una repisa aérea que nos llevará, girando a la derecha, directos a la vira.






Según la recorremos gana en inclinación y se estrecha . En su parte final, el techo te obliga a asomarte ligeramente al impresionante vacío que mira a Jermoso.

Nada más terminarla, una corta y fácil traviesa nos adentra en la vertiente oeste de la montaña. Aparecen los primeros jitos que vienen de la ruta normal por el Pamparroso.

Desde aquí ya tenemos el torreón cimero a la vista. Para alcanzar su base, remontamos un amplio canalón poco marcado. 

Sin dificultades reseñables alcanzamos el generoso collado que forma la Peñalba con su antecima sur (abajo).
Merece la pena ascender la antecima. Disfrutaremos de unas espectaculares vistas de Jermoso, que desde la cima principal no veremos. Sólo tenemos que trepar una amplia fisura de segundo grado para poder asomarnos.

El refugio a vista de pájaro.

Después de destrepar la antecima nos dirigimos directamente al torreón cimero. A partir de ahora la ascensión se torna en escalada, separándonos dos largos de cuerda de la cumbre.

El primero, una fisura muy marcada de IV grado, con buena roca y fácil de proteger con empotradotes y camalots pequeños. Montamos reunión al terminar la fisura en una cómoda terraza (dos clavos y cordino). 

Abajo en la reunión.

El segundo largo comienza cuatro metros a la izquierda, quedando el asegurador protegido de una posible caida de piedras. Se remonta una canal con pasos de II grado hasta un pequeño desplome que da acceso a la cima.

Lo escalamos con un paso atlético de IV o IV+ según ataquemos a la derecha o de frente. Un cordino largo en un bloque empotrado cuelga en este paso (abajo).

Superado éste, ya estamos en la tremenda escombrera que cubre por completo la cima.
Montamos reunión en un dudoso mogote de piedra y con sumo cuidado recogemos cuerda y recuperamos al segundo. Prestamos mucha atención a la recuperación de las cuerdas en esta operación, ya que es muy fácil que su movimiento desencadene una irremediable caída de piedras sobre nuestro compañero. 

Llegando a la cima.

Torre de la Peñalba 2424 metros.

Para bajar de la cumbre rapelaremos por la vertiente opuesta a la que traemos.
Buscamos el primer rápel situado tras un murete compacto unos metros por debajo de la cima, mirando al norte, hacia la torre de Delgado Úbeda. En cuanto rapelamos cinco metros la pared cae vertical y es muy importante bajar con tendencia a nuestra izquierda según descendemos, para no enriscarnos en los abismos del Pamparroso.

Llegamos a una pequeña terraza con dos viejos clavos y cordinos para efectuar el segundo rapel hasta la siguiente plataforma, que está encastrada en la horcada que forman ambas montañas.

Una vez en ella, utilizamos la estupenda instalación montada, para efectuar un tercer y corto rápel de 10 metros para situarnos en la exigua brecha en la que comienza la ascensión a la torre Delgado Úbeda.

Comenzamos trepando por la fisura marcada que arranca justo a la izquierda de la brecha durante 10 o 12 metros de III+ mantenido. A su término encontramos una reunión con dos clavos y cordinos. Es una tirada corta. Con buena roca y de fácil protección con empotradotes y camalots pequeños hasta el uno.

Croquis de la torre de Delgado Úbeda desde el segundo rapel de la Peñalba.

El segundo largo el terreno pierde verticalidad considerablemente. Si utilizamos las cuerdas las estiraremos a tope para ascender de frente, cerca del filo que asoma al Pamparroso (III) El terreno nos permite buscar a derecha e izquierda la roca más franca a través de compactas placas o pequeñas canaletas por las que vamos ascendiendo.

Vista hacia abajo de la primera reunión, con la plataforma y la brecha

Al final del largo aparece un friend abandonado en una fisura vertical a la izquierda. Múltiples emplazamientos para montar reunión en su caso. Desde aquí a la cumbre nos separan unas decenas de metros, pero con una roca, a partir de ahora, totalmente rota. Todo está deshecho.

Salimos a nuestra derecha y remontamos los últimos banzos y canaletas con mucho cuidado para, tras una corta travesía horizontal, montarnos en la cúspide de la Torre Delgado Úbeda. Enorme vacío hacia el Pamparroso.





Cima de la torre Delgado Úbeda.

Desde aquí tenemos una inmejorable vista del Pamparroso, coronado por la Torre de la Celada, la Torre del Hoyo de la Llera y la Torre del Medio.

Destrepamos unos metros de la cima hacia la siguiente torre, en dirección noreste. Enseguida encontramos una instalación de rápel con un buril y un empotrador reenviado con cordinos y maillón.

Rapelamos hasta una gran plataforma inclinada hacia el hoyo del Llambrión. Una vez en ella la recorremos por completo para vadear unos metros y encontrar el segundo rapel mirando ya a la Torre Diego Mella sobre un gran bloque laceado por un cordino largo.

Tras este largo rapel estamos en la base de la última torre, la Diego Mella.
Ésta es la más sencilla de ascender de las tres. Trepamos de frente durante unos metros hasta que el terreno se vuelve placa.

Entonces ascendemos hacia la izquierda (Pamparroso) en busca de una sencilla canal que sin dificultad nos permite ganar metros a la montaña.

Cuando esta acaba se nos presenta un murete sesgado por varias fisuras. Trepamos por la de la derecha (II+) para seguir ascendiendo por terreno un poco más tumbado hasta la parte alta de la torre.

Cerca de la cima, con el corredor norte del Friero detrás a la derecha.
Llegamos sin más dificultad a la antecima, con la cumbre a escasos metros separados por un salto.
Lo superamos bajando primero unos metros a la derecha hasta bordear un gran bloque que te echa hacia atrás al rodearlo. Otra opción es destrepar directamente la antecima por unos pasos aéreos de II+ y III para luego ganar tranquilamente la cumbre andando. 

Desde la cima disfrutamos del recorrido realizado.

Y de las cercanas cumbres del Pamparroso. Torre de la Celada.

Torres del Hoyo de la Llera.

Nos hacemos la pertinente foto de cima.

Y comenzamos el descenso fácil y evidente buscando el cercano camino de la normal de la Palanca. Se puede continuar hasta esta cima mediante un paseo, pero no apetecía, ya que se pierde totalmente la continuidad de la actividad que hasta ahora estábamos desarrollando.

En resumen, una gran opción de pasar una bonita jornada de montaña en soledad en las proximidades de Jermoso. A mi entender, la "vía del guarda" debería normalizarse como ruta de ascenso a la Peñalba. Misma dificultad y menor exposición, en un recorrido estético que rodea la montaña. Aún no teniendo pasos de escalada muy difíciles, es recomendable estar bregados en este tipo de trepadas por terreno suelto ya que tiene varias zonas expuestas. Prestando especial atención al segundo largo de la Peñalba y a la zona alta de la Delgado Úbeda.

Esta arista la recorrí con mi compañero Rafa.

Jose Tascón, octubre de 2017.

martes, 17 de octubre de 2017

Torre del Pamparroso, Torrezuela y Torre de la Puertas de Moeño.

Al este de Caín y más de 1500 metros por encima se sitúa esta línea de torres  que, dispuestas de norte a sur, separan la cabecera de la canal de Moeño del Hoyo Grande. 
Forman parte del extenso cordal que arranca en las inmediaciones del sedo Mabro -a los pies del Cares- limitando según se extiende la canales de Dobresengros y de Moeño.
Aspecto invernal de la Torre de las Puertas de Moeño, Torrezuela y Torre del Pamparroso desde el Hoyo Grande.

Superando los dos mil metros de altitud aparecen en mapas y archivos topográficos tres puntas diferenciadas. La Torre del Pamparroso, al norte del grupo. En el medio un conjunto de gendarmes descompuestos entre los que destaca la Torrezuela y al sur, la Torre de las Puertas de Moeño situada encima del collado homónimo.

Su ascenso desde Valdeón no presenta grandes dificultades excepto la Torrezuela que, sin ser difícil, tiene un componente de exposición elevado como explicaré más adelante. Todo esto, sin pasar por alto que cualquier ascensión realizada desde Caín nos va a exigir acumular -casi seguro- 2000 metros o más de desnivel en nuestras piernas.

La aproximación a estas torres se puede hacer por ambas canales. Elegimos Moeño  y el Camino de las Ovejas para subir y la de Dobresengros para bajar, al tener mejor sendero entre otras cosas. Tenemos agua en la fuente del Palombar, y en Dobresengros, aunque en esta época las riegas estaban completamente secas.
Recorrido de la actividad sobre el mapa del IGN 1:25000

Las dificultades técnicas que vamos a encontrar no son muchas, pero si es cierto que en la Torrezuela la calidad de la roca es muy mala. Es una pequeña torre deshecha y obliga a asegurar los metros de trepada que realicemos para hoyarla. 
Añadir que nos moveremos por caminos, viras y veredas muy poco transitadas, sin apenas jitos, teniendo que estar atento para poder engarzar las tres cimas sin perder mucha altura, desplazándonos entre cortados y despeñaderos.
Vamos a enlazar las cimas de norte a sur. Empezando en la Torre del Pamparroso ya que, aunque ascender por Moeño incita a subir primero la Torre de las Puertas, esto es complicado desde esta vertiente. Se puede subir por la del Hoyo Grande, pero ojo, porque el collado de las Puertas de Moeño no es de paso. Tiene un corte en la horcada y no permite bajar hacia el otro lado con facilidad.
Canal de Moeño vista desde el Cuvicente. Foto de Jesús Sánchez Melado.

Situamos el punto de partida en el caño que brota en la carretera un kilómetro antes de Caín -490 m-. 
Prados de Castro. 

Nos elevamos por los prados de Castro hasta la majada de Arnao y seguimos el sendero que nos lleva a la majada de Moeño. La dejamos atrás y sobre los 1600 metros llegamos a la majada baja de Jucabero. Desde aquí vemos las puertas de Moeño con su gran torre a la izquierda. 
Majada de Moeño.

Remontamos la panda herbosa hasta un roquedo con forma de triángulo y una cueva en su base. Es la cueva de Toyo Prieto. Estamos a 1800 metros (punto clave!) y por encima de la misma tenemos frente a nosotros el vasto pedregal que llega hasta las puertas de Moeño. Es el momento de fijarnos a nuestra izquierda y virar al norte abandonando la canal para entrar en el Camino de las Ovejas. 
Esta vereda es un tránsito entre horcadinas bastante intuitivo. Mediante un sube y baja en el que no ganamos altura, vamos superando hasta tres colladas sin apenas traza ni jitos. 
Nos adentramos en el tenue sendero y ganamos fácil el primer y evidente collado de paso. Ahora evitamos coger un marcado camino que desciende y nos fijamos en un empinado corredor herboso que tenemos frente a nosotros. Hacia él tiramos. Nada más trasponerlo aparece una tercera collada a la derecha de un gran gendarme. 
dentramos en el tenue sendero y ganamos fácil el primer y evidente collado de paso. AhEl gendarme lo bordeamos por el punto más alto pegado a la pared de la izquierda; (foto de arriba).
Vista hacia atrás del gendarme característico del Camino de las Ovejas. Al fondo, la Torre del Hoyo de la Llera
Un nuevo baja y sube y nos montamos en el último colladín del Camino de las Ovejas dando vista al Jascal de Dobresengros, desde el que enfilamos al este el cuestón que lleva a la parte alta de la montaña.
De los tres picos rocosos que tenemos a la vista pasaremos entre la del medio y la de la derecha.

A continuación se bifurca una primera canal y cogemos la más herbosa, la de la derecha. 
El terreno nos lleva a una segunda vira también con hierba y al superarla nos deja en unos últimos metros sencillos hasta la cima de la Torre del Pamparroso.
Panorámica desde la cima de la Torre del Pamparroso.

Excelente mirador de las cumbres que rodean el Hoyo Grande
Norte del Tesorero.

La Palanca.
Y también de las cumbres del Cornión.
Sector de la Bermeja.

Espectacular Peña Santa desde aquí.

A pocos metros una segunda cima de altura similar en la que encontramos un bote a modo de buzón entre el hito cimero.

Desde esta segunda cumbre tenemos próxima la Torrezuela y tras ella, una ladera inclinada hacia Moeño que daría acceso -aparentemente sencillo- a la cumbre de la Torre de las Puertas de Moeño. 

Acceder directamente por el filo hacia la Torrezuela es muy difícil ya que esta cortado por varios saltos. Nos aproximaremos perdiendo unos metros de manera cómoda por una especie de canaleta hacia la vertiente del Cares.

a continuación giramos al sur por terreno evidente y directo. Ganamos un alto a los pies de la cara oeste de la torre, pegados a sus últimos y verticales metros.
Esta trepada técnicamente no es compleja, ya que no superará el III grado, pero nos pareció peligrosa. Todo deshecho desde el primer metro. Tampoco ofrece buenos puntos de reunión para asegurar al compañero fuera de la vertical de caída de piedras. Detalle a tener en cuenta ya que lo normal es que algún canto vuele.
No se si llegarán a 15 metros más o menos. Nosotros llevamos cordinos de 30 m. y se protege perfecto con fisureros pequeños y con aliens.

Nos montamos en una laja para coger una fisura a izquierdas (III+) que nos lleva a un colladín sobre el que está instalado un rapel con cordinos y maillón abrazando un cuerno. A su derecha, cuatro metros de arista hasta pisar la estrecha cima. 
Cima de la Torrezuela, 2168 metros.

Revisamos el rapel y bajamos hasta la base de la aguja. 
Desde este punto tenemos a la vista la ladera que lleva a la cima de la Torre de las Puertas de Moeño de una manera directa. Lo difícil en este punto es encontrar un paso entre este laberinto de agujas y cortados que nos haga llegar hasta ella sin perder mucho desnivel. Pero si es  posible.
Para dar con él comenzamos perdiendo metros desde la Torrezuela hacia el oeste. Vamos mirando continuamente a la izquierda -hacia las Puertas de Moeño- en busca del paso que nos deje conectar desde donde estamos.
No hay que bajar mucho hasta dar con un collado desde el que se ve una marcada vira colgada que avanza hacia el sur, directa hacia nuestro objetivo.

Nos adentramos en la misma sin saber si comunica con la ladera inclinada, pero tenía muy buena pinta. Se pasa por ella sin problemas excepto un pasín sobre unas hierbas algo expuesto (II-)

Unos metros más adelante vemos que ya no se nos escapa.
Agotamos la vira y salimos a la sencilla ladera cimera. Esta nos deja a la derecha de los pináculos que adornan la cumbre y que vamos esquivando uno a uno a ambos lados del filo hasta pisar el más alto.
La cima es un bloque en el que apenas cabes de pie.
Desde esta cumbre se tiene una perspectiva perfecta de los picos que rodean el Hoyo Grande.

Y también buena vista hacia el norte,  con las montañas que hemos visitado hoy.

Descendemos por el mismo sitio que subimos. Pasamos de vuelta por la vira y bajo la torrezuela de nuevo.
y llegamos así al final del Camino de las Ovejas, pero en vez de cogerlo otra vez hacia Moeño, continuamos hacia Dobresengros por una canal a la izquierda de un estrecho pasillo de hierba muy empinado.
No nos queda más que seguir el largo camino para regresar a Caín.

De vuelta en el coche, las últimas luces de la tarde iluminan las montañas de la cabecera de Moeño.

Actividad interesante en el entorno de Caín en la que conoceremos tres picos de más de dos mil metros muy poco visitados, además de dos importantes canales de acceso a los Urrieles desde esta remota localidad valdeonesa.

Para realizar estas ascensiones acumularemos un desnivel de 2157 metros en un recorrido de unos 17 kilómetros. 
Pincha en el enlace si quieres descargar el track de la actividad.

Esta salida la compartí con Rafa Caballero.
Jose Tascón, octubre de 2017